Lejos, apartado, solo en un lugar donde nadie más era capaz de llegar, nadie excepto el y sus pensamientos, nadie ni nada podía entrar en aquella zona, donde tan solo una persona era capaz de estar. Los pensamientos se difunden entre imágenes borrosas, deseos imposibles y sueños que buscan volverse realidad. Es difícil, lo intenta, se cansa, vuelve a intentar pero lo deja. Su cabeza no da para más y vuelve a reconsiderar todo.
Había algo, alguien más bien, una persona por la cual decidió no abandonarlo y seguir adelante. La misma persona que trato de borrar de su mente era la única que podía ayudarle, la única capaz de salvarle. Sonrió, le pareció irónico que a lo que escapaba fuese lo único que lograba ayudarle. Hacer lo correcto-hacer lo que quiero, fue lo único que invadía su mente mientras trataba de respirar con normalidad, el aire en sus pulmones se iba con facilidad mientras pensaba en eso una y otra vez. Como quiso dejarlo todo y hacer lo que le venia en gana, ¿dolor?, eso es lo único que traería hacer lo correcto, lo sabia y no quería arriesgarse ni tampoco a su persona, pero...
-Estás enfermo- le dijeron innumerables veces, se lo repetían hasta el cansancio, pero no entendía- Déjale- le pedían, le exigían, le daban fundamentos y le hacían creer algo que su mente lograba entender en cierto grado, pero que su corazón no le permitía realizar. Pensó y pensó, volvió a pensar y dañó. Su miedo le golpeo y lo hundió, a ambos, era lo mejor, ¿lo era?, ¿funcionaria?
Quien sabe.

